Nacido el 10 de octubre de 1948 , Rubén descubrió su pasión siendo apenas un niño, cuando a los 8 o 9 años escuchaba los relatos de las grandes carreras por la radio. Esa fascinación se convirtió en el motor de su vida. A los 17 años, impulsado por esa llama interna y sin contar todavía con licencia formal para conducir, debutó en una competencia de «cupecitas» aprovechando que el circuito pasaba precisamente por las calles de su querida Bustinza. Junto a su cuñado, cortaron y armaron artesanalmente un viejo Ford T para dar inicio a una aventura que ya suma más de seis décadas.
A lo largo de sesenta años de trayectoria, Taborra manejó todo tipo de bólidos en categorías míticas del deporte motor: desde la Fuerza Limitada (Ford T y Ford A), las Limitadas 28, 29 y Santafesina, hasta la Fórmula 2 EntreCor, Fórmula 1 Mecánica Nacional y el TC 4000 Santafesino. Su vida deportiva estuvo marcada por la era dorada de las peñas automovilísticas , una época de pura bohemia y compañerismo en la que amigos y fanáticos de localidades vecinas (como Cañada de Gómez, Totoras, Las Parejas, San Lorenzo, entre otras) organizaban eventos y juntaban fondos solo por el honor de ver un auto correr y buscar un trofeo. Eran tiempos donde subirse a un monoplaza con motores delanteros casi entre las piernas, cascos primitivos y nulas medidas de seguridad requería de un coraje ciego y un amor incondicional por la velocidad.
Pero la huella de Rubén en Bustinza va mucho más allá de las pistas. Su compromiso con la comunidad lo llevó a asumir la máxima responsabilidad política del pueblo, desempeñándose con honor como presidente comunal de Bustinza durante toda una década , un período donde volcó la misma dedicación y energía con la que siempre encaró los circuitos rurales. Además, formó su familia con tres hijas y dedicó gran parte de su vida al trabajo en el campo.
Tras un parate y pasada la pandemia, lejos de retirarse, Rubén encontró un nuevo espacio para despuntar el vicio en el Rally Santafesino. Con más de 70 años, la memoria intacta y los reflejos firmes, continúa acelerando y demostrando que la pasión no entiende de edades, convirtiéndose en uno de los pilotos en actividad más longevos del país.
En su casa alpina de Bustinza , Rubén guarda un libro repleto de fotografías que condensan sus hazañas, anécdotas e historias. Hoy, a través de este espacio en nuestro museo digital, la Comuna de Bustinza rinde homenaje a su trayectoria, su legado deportivo y su eterna vocación comunal. Porque hablar de Rubén Taborra es, sin dudas, hablar de la historia viva de nuestro pueblo.








